Buen comportamiento canino

Nuestro mayor defecto como humanos es, sin duda, dar por hecho todo lo bueno y quejarse sobre lo malo.

Tenemos la tendencia de concentrarnos en los problemas en vez de disfrutar de las cosas buenas que nos ofrece la vida. Esta tendencia se agudiza cuando hablamos nos relacionamos con la familia, amigos, compañeros de trabajo, perros y caballos, sobretodo cuando cada uno analiza su propia vida.

Durante muchos años el adiestramiento canino se ha basado principalmente en los problemas. La gente supervisaba y adiestraba mínimamente a sus perros y luego los castigaba cuando desobedecían una norma, que ni siquiera sabían que existía.

Sin embargo, si estudiamos ejemplos de comportamiento durante un periodo de tiempo nos daremos cuenta que incluso los perros no educados (y también las personas) que se comportan mal, tienen buen comportamiento la mayoría del tiempo.

Por ejemplo, observa a tu perro durante media hora y cada par de minutos más o menos hazte la siguiente pregunta: “¿Se está portando bien o mal?”. Observarás que el perro se porta bien más del 90% del tiempo.

En el curso normal del día, la mayoría del comportamiento canino es ignorado. Los dueños tienden a prestar atención al perro únicamente cuando se comporta mal: ladra, mordisquea o echa a correr después de haber cogido objetos inapropiados.

Por este motivo, muchos perros aprenden rápidamente que la mejor manera de captar la atención de sus dueños es portándose mal. Así pues, muchos perros ladrarán, mordisquearán y se escaparán con objetos inapropiados para conseguir que sus dueños reaccionen o, al menos, noten su existencia.

Los canes son animales sociales y disfrutan con la interacción social, la comunicación y la reacción positiva cuando su comportamiento es bueno. Necesitan muchísima atención y afecto, así que debemos dárselos cuando se portan bien.

Una de las técnicas de adiestramiento más poderosas se basa en ignorar el comportamiento no deseado e inapropiado y, en su lugar, prestar atención y reforzar el buen comportamiento canino.

De esta manera, prueba, observa a tu perro y, cuando haga algo que te gusta, simplemente di “muy bien, buen chico” y ofrécele un premio. Por ejemplo, recompénsalo cada vez que se siente; se tumbe; deje de gemir, ladrar, aullar o gruñir; deje de saltar; te mire o esté tranquilo.

Es cierto que el comportamiento no deseado del perro nos ofrece una oportunidad maravillosa de adiestramiento, porque los dueños pueden recompensarlos por dejar de hacer algo que no deben.

Reforzar la cesación de comportamiento inapropiado es la mejor técnica de adiestramiento cuando queremos que el perro deje de gemir, gruñir, tirar de la correa o salir corriendo, puesto que el castigo durante este comportamiento sólo empeoraría el problema y probablemente lo reforzaría.

De igual forma, recompensar a un perro por la ausencia de comportamiento inapropiado es una técnica de adiestramiento muy efectiva. Podría parecer que el perro no está haciendo nada, ¡pero esa es precisamente la cuestión!

Quizás el perro está únicamente moviendo el rabo, pero piensa en todas las cosas irritantes y preocupantes que podría estar haciendo en su lugar: podría estar ladrando, gruñendo o mordiendo. Debemos recompensar a nuestro perro por no actuar de modo atemorizante o antisocial.

Por tanto, a parte de aprovechar los comportamientos inapropiados para adiestrar a tu perro premiando el cese de estos, debemos recompensarlo también por cada comportamiento social, amistoso o pacífico que presente: cuando se acerca, mueve el rabo, saca la lengua, levanta una pata, hace una reverencia, juega a tumbarse o se balancea rítmicamente de un lado a otro.

Es obvio, que únicamente ignorar el comportamiento indeseado del perro y prestar atención para reforzar el apropiado no va a erradicar el comportamiento inadecuado por completo, pero sí que produciremos una fuerte reducción de la frecuencia en que se produce.

Pues, el perro tratará de mostrar buen comportamiento la mayor parte del tiempo ya que así es como recibirá la atención y el afecto que tanto necesita y de esta manera, simplemente no le quedará tiempo suficiente para portarse mal.

Después de recompensarlo un par de docenas de veces, notarás cómo tu perro se sienta y te mira tranquilamente y con total atención, sin que hayas tenido que pedirle nada. Lo único que hiciste para conseguirlo fue decir “¡gracias!” en los buenos momentos, y entendió que así es como capta realmente tu atención y afecto.

Hasta ahora, hemos utilizado las palabras “bueno” y “malo” para describir comportamientos pero, sin embargo, es poco probable que los perros tengan un conocimiento cognitivo de la ética y de la moralidad, o que incluso entiendan estos conceptos.

Los perros se comportan (mordisqueando, ladrando, gruñendo, tirando de la correa, salen corriendo, etc.) de esta manera porque simplemente es así como se comportan los perros y es así, como los dueños les han enseñado o les han dejado comportarse.

El “buen” comportamiento se refiere al comportamiento que los dueños consideran ser el deseado, apropiado o aceptable, y por “mal” comportamiento entendemos que nos referimos a aquél que según el dueño es indeseable, inapropiado o inaceptable.

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