Adiestramiento canino de alboroto y tranquilidad

Mucha gente experimenta gran dificultad y frustración cuando intenta tranquilizar a su perro adolescente.

Muchos canes ladran y saltan como locos cuando suena el timbre de la puerta, o incluso, casi dan volteretas cuando escuchan “paseo” o simplemente, cuando cogemos su correa.

En los paseos, algunos perros actúan con incontrolable entusiasmo esperando encontrarse con una persona, otro perro, una paloma, comida o una simple hoja caída.

Muchos dueños ignoran a sus perros cuando están tranquilos y se comportan bien, y sólo intentan controlar su comportamiento cuando éste está realmente fuera de control pero este tipo de adiestramiento es muy difícil y no funciona muy bien.

Ejercicios de adiestramiento canino de alboroto y tranquilidad

  • Primero, debes practicar intentando tranquilizar a tu perro en situaciones fáciles, cuando el perro no está tan excitado o incluso cuando el perro está totalmente relajado. Por ejemplo, cuando el perro esté dormido, pídele que venga a tumbarse contigo en el sofá. Tu perro estará encantado de obedecer.

  • Después deberías tranquilizarlo en situaciones más entretenidas. Por ejemplo, cuando lo pasees, pídele que se tranquilice cada 25 metros, y al final de sólo un paseo, tendrás un perro muy diferente, mucho más atento y maleable.

  • Finalmente, debéis aprender cómo enseñar a vuestro perro en estado alborotado y excitado a tranquilizarse rápidamente y voluntariamente, en cualquier momento y lugar. A continuación os enseñamos el ejercicio de adiestramiento para perros adolescentes de mayor dificultad.

Debemos permitir que los perros ladren y salten para poder practicar tranquilizarlos y que se callen. Sin embargo, en lugar de dejar que los perros se alboroten a voluntad, debemos enseñarlos a hacerlo bajo órdenes.

Es interesante que, en cuanto los dueños intentan alborotar a sus perros dejándolos vocalizar y dar saltos, la mayoría de los perros simplemente miran y les observan con curiosidad.

Esto es un ejemplo clásico de la primera ley de Murphy en adiestramiento canino: “Cuando intentes enseñar un comportamiento específico, generalmente ocurrirá lo contrario”.

Sin embargo, con un poco de apoyo, la mayoría aprenden rápidamente a alborotar a sus perros a voluntad para poder enseñarles a tranquilizarse cuando se les ordene hacerlo.

La secuencia de alboroto-tranquilidad se repetirá hasta que puedas hacer que tu perro se tranquilice y se calle en tres segundos.

Una vez hayas enseñado a tu mascota a mostrar un “comportamiento problemático” a voluntad, el comportamiento ya no será un problema que opera en contra del adiestramiento, sino que la actividad podrá ser usada ahora como recompensa para reforzar el adiestramiento.

Por ejemplo, después de un largo periodo de “tranquilidad y silencio”, puedes pedir a tu perro, como recompensa, que salte, que haga círculos, que ladre, que se revuelque o que juegue contigo al tira y afloja.

Después de caminar tranquilamente con la correa, podrías pedir a tu perro que tire de ella, especialmente útil si vas cuesta arriba.

Otro beneficio adicional de que tu perro realice “actividades problemáticas a tu voluntad”, a parte de tener tu el control total de sus actos, es que ahora podrás instruirlo a gastar energía cuando sea conveniente.

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