Comportamiento de las iguanas


lenguaje de las iguanas

Existe un elaborado lenguaje corporal de las iguanas y un repertorio de comportamientos que debemos conocer:

Signos de amenaza, de miedo o de agresividad en la iguana: movimiento arriba y abajo de la cabeza (como diciendo “sí” rápidamente), abrir la boca, elevar el cuerpo y comprimirlo lateralmente (para parecer de mayor tamaño), dilatar rápidamente las pupilas, sisear, mover la cola, extender la papada.

Sumisión, tolerancia o miedo: cerrar uno o ambos ojos ante el acercamiento de otra iguana o persona. Es un mecanismo de protección.

Exploración de un ambiente u objeto desconocido: las iguanas normalemente sacan la lengua o lamer objetos. También suelen tocar con la lengua objetos ya conocidos, como para reafirmar que se trata de ellos.

Cambios de color: el color varía con la edad, el sexo y las circunstancias ambientales de cada momento. Cuando la iguana reposa con la intención de aumentar su temperatura, los tonos de la piel se oscurecen, para absorber más calor. Las iguanas débiles o enfermas presentan un color más oscuro que de costumbre, y las dominantes suelen tener tonos más claros y brillantes que el resto. Los machos al alcanzar la madurez sexual adquieren tonos anaranjados.

Estornudos: las iguanas poseen unas glándulas nasales que les ayudan a eliminar sal disuelta en agua. Es normal para una iguana estornudar con frecuencia, expulsando un poquito de fluido transparente por sus narices, procedente de estas glándulas.

Coprofagia: es habitual que las iguanas jóvenes se coman los excrementos de otras iguanas, para adquirir la flora intestinal. Sin embargo, en individuos adultos no es normal.

Masturbación con objetos inanimados: algunos machos de iguana pueden montar muñecos u otros objetos como si se tratara de una hembra.

Autotomía de la cola: si se agarra a la iguana por la cola en una situación de peligro, ésta se puede llegar a desprender, como una reacción de defensa para entretener a posibles enemigos.

Territorialidad en las iguanas: los machos suelen defender su territorio y especialmente los mejores posaderos para tomar el sol con signos de agresividad tales como balanceos de cabeza, extensión de la papada y amagos de mordiscos. En la naturaleza los individuos menos dominantes siempre pueden retirarse a tiempo a otro lugar seguro, pero en cautividad a veces no pueden hacerlo y se crea una situación forzada en la que la iguana menos dominante está permanentemente estresada.

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